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Traslación

El movimiento de las olas que mecen el barco me hace pensar en los hechos de la vida acumulados en el tiempo. Que no se acumulan en realidad, se concatenan, como un engranaje perfecto.

Una ola violenta puede llevar al barco a una altura imponente, en un ángulo extraño y la quietud de las aguas vuelven a llevar al barco a su lugar seguro. Desde esa tranquilidad, el capitán ríe irónicamente frente a la inmensidad azul, adorando cada momento de incomodidad que la tormenta trajo, y la hace suya.
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Pequeñas esperanzas

Cuando tu situación es mi situación pasada, no puedo más que apoyarte.
Porque pareciera que el universo me exigiera que te prestara el hombro que a mi no me prestaron. 
Es tuyo, apóyate. Porque ahora somos compañeros de batallas diarias. Peleamos con nuestras pequeñas armas. Y nuestras victorias, que parecen diminutas frente a la inmensidad de las estrellas que nos cubren, se transforman en nuestros recuerdos más dulces. 

La vida no te exige ganar, solo dejarte querer al perder, 



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Algodón

Y si miras dos veces, te darás cuentas que siempre habrán pequeñas sorpresas para ti.
Pequeños mensajes escondidos para ti.

Te quiero :) ¿Vayámonos juntos?
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La rana señalará que el dolor se hace eterno.

La rana señalará que el dolor se hace eterno.
Porque aunque adornó su estanque con bellas flores de loto, las piedras que arroja el hombre forman ondas inacabables en el agua.
El agua que forma su hogar, desde afuera parece verde oscura, pero es transparente. Es más transparente que el aire. Penetrable.

Y a los niños les da tanta risa que la rana salte cuando siente las rocas caer.
Pero siempre que salta cerca de mi oreja, ella susurra:
- Déjalo ir porque ya hizo lluvia. 

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Yo no soy así

Los escucho susurrar mi nombre detrás del vidrio que nos separa.
En sus labios mis errores parecen pecados mortales equiparados a un homicidio sangriento.
Y concuerdo porque la mayoría del tiempo también me detesto. Me detesto tanto.
Solo que a veces, escuchándolos en su delirio de venganza, me dan unas ganas dolorosas de gritarles:
- ¡Pero es que yo no soy así!
Y el grito se ahoga muy dentro, cuando recuerdo que el vidrio que me separa de mi víctima es insonoro.
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Al revés

Te descubrí en el beso y en los pies.
En medio de tiempos de guerra y tormenta.

Somos la derrota del vaticinio popular. Lo vencimos con espadas de suavidad.
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Señales

Mirando las señales en el camino, espero el momento en que volveré a caer al mismo pozo, una y otra vez.
- Al menos ya sabes qué hacer cuando te duela.


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